Harto
Estoy harto de las dos Españas. Cansado del PSOE, cansado del PP. Cansado de la misma mierda. Cansado de tener que estar casado con algún partido político. Que para ser de izquierdas haya que ser ateo, que para ser de derechas haya que repudiar a los maricones.
Hastiado de la Iglesia Católica, de sus comentarios hirientes hacía gente que sólo quiere amar y ser amada. Ser gay no es una enfermedad, tocar niños sí. Saciado de este país laico, soy un hombre de costumbres. Me gustan las costumbres, lo reconozco. Me he acostumbrado a no creérme nada de la gente que tiene amigos imaginarios.
De vez en cuando me gusta imaginar que la gente se siente patriótica no sólo porque gane un equipo de fútbol o porque siga el olor de las deposiciones de merinas más cercanas. Sino porque España se lo merece. Yo no creo que España se lo merezca.
Abrumado por la delicada división de poderes de ésta nuestra patria. Gente que no lee los programas de sus partidos políticos, ni va a sus iglesias ni lee sus biblias.
Cansado de ver cómo la gente confunde la palabra caudillo con dictador. Gandhi, Luther King Jr. o Mandela sí que fueron caudillos. Hastiado de la repulsa de la gente a lo diferente; al gitano,al negro, al moro, al rumano. Repudio sin saber lo que es cruzar una frontera. Como si los etnónimos o las razas de per se fueran insultos.
Desencantado estoy de la gente que aún cree en las panaceas de espíritu y abrazan un creacionismo estraperlista.
Noto, de forma instantánea, cuando alguien no es como yo. Cuando no me miro al espejo. De vez en cuando, mientras me refleja alguna luz creo que puede existir la verdadera fe, la que no viene con un dogma de regalo. Fe en ti.
No me gusta que la gente muera por sus ideales, pero menos la gente que muere sin haberlos tenido. Harto de esa gente sin rumbo, que hace zozobrar a los demás.
Despistado por toda la gente que como yo, no quiere pensar más de la cuenta.
Me hago a la idea, algún día será igual que siempre.
Soy un hombre de costumbres.
Gandhi

